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Sus
síntomas más comunes son fiebre
alta, dolor abdominal, orina oscura y heces claras,
dolor de cabeza, decaimiento, falta de apetito,
náuseas y vómitos, coloración
amarilla de la piel y las mucosas –menos
frecuente en los niños–.
Se previene a través de la vacuna al primer
año de vida, y manteniendo una correcta
higiene en el hogar y en la escuela. Es importante
recordar que el virus se adquiere por el consumo
de agua o alimentos contaminados, por ello lavarse
las manos antes y después de ir al baño,
lavar las frutas y verduras con abundante agua,
limpiar los baños con lavandina al menos
una vez al día y beber sólo agua
corriente y nunca directamente de las canillas,
resultan formas eficaces de prevención.
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