mOvide Decroly
 

Ovide Decroly nació en Renaix, Bélgica, en 1871, fue uno de los principales impulsores de la revolución pedagógica de principios del siglo veinte. Aunque ninguno de sus libros contiene una sistematización de su teoría educativa y sus métodos, sus investigaciones en el terreno de la psicología del aprendizaje ejercieron una gran influencia dentro de las ciencias de la educación.

Inspirado en los aportes del pedagogo norteamericano John Dewey, e imbuido por el espíritu positivista de principios del siglo veinte, Decroly creía que la ciencia biológica era el método más eficaz para conocer de qué manera los procesos de aprendizaje están determinados por las características filogenéticas del niño. Para Decroly, el niño era un ser individual único y la escuela debía respetar esta originalidad para lograr su cometido: la integración de los infantes al medio social. En este sentido, la educación debía diseñar sus métodos en función del desarrollo del niño, en tanto ser viviente en constante evolución física y mental.

Decroly consideraba que el espacio social contenía elementos perniciosos para el crecimiento físico, intelectual y emocional del niño. Por eso, aconsejaba que la estructura de la escuela simulara una especie de pequeña ciudad – jardín, donde el niño tuviera a su disposición una serie de estímulos que la vida familiar no podían proporcionarle. Según Decroly, la actividad humana “trata de hacer vivir al niño, de hacer que se transforme en hombre en el verdadero sentido de la palabra, y para ello se debe desarrollar racionalmente lo mejor y lo más elevado en él: la inteligencia, la voluntad, el sentimiento”. En su esquema pedagógico, la escuela debía ser una escuela activa, donde el niño pudiera expresar sus tendencias, inquietudes y curiosidades; de ahí la importancia que adquiere el juego en el método decroliano.

Su trabajo con niños que poseían dificultades mentales le proporcionó una serie de conocimientos sobre los procesos de adquisición del lenguaje y el aprendizaje de la lectura y la escritura. Sobre la base de estos descubrimientos, ideó un método cuyas características principales consistían en: centrarse en los intereses de los niños; promover una práctica ideovisual para el aprendizaje de la lectura y secuenciar el aprendizaje en etapas de observación, asociación y expresión. El paradigma que estaba detrás de estas ideas era una concepción holística del aprendizaje que sostenía que el niño adquiere conocimientos de manera global y espontánea, primero, y luego identifica los elementos constitutivos de un objeto o fenómeno y las relaciones entre ellos.

Decroly fundó la escuela L’Ermitage donde pudo llevar a cabo sus ideas pedagógicas y comprobar la efectividad de sus propuestas. También se destacó por un aporte que hoy puede considerarse polémico: la medición de la inteligencia, la psicometría. El objetivo que perseguía con esto era utilizar los datos obtenidos para detectar en forma temprana a los alumnos con dificultades y adaptar los métodos de enseñanza con la idea de hacerlos más efectivos.

Ovide Decroly falleció en Bruselas en 1932. Entre sus numerosas obras se destacan La medida de la inteligencia (1907), El tratamiento y la educación de los niños irregulares (1915), La libertad y la educación (1925), La evolución de la afectividad (1927) La practica de las pruebas mentales (1928).

Fragmentos:
“… El Programa de una Escuela en la Vida necesita el examen del conocimiento de las condiciones del medio natural y humano en que vive, del que depende y sobre el cual debe actuar, para que estas necesidades, estas aspiraciones, estos fines, ese ideal sean asequibles, después realizados y esto sin perjuicio de una preparación para comprender ampliamente las necesidades, las aspiraciones, los fines y los ideales de la humanidad, las condiciones de su adaptación y los medios de cooperar con ella, de ser consciente e inteligentemente solidario …"

“… La vida, ya lo he dicho, implica la adaptación a las condiciones del medio. Adaptarse es conformar la existencia a estas condiciones de tal manera que resulte de ello el mayor bien y el menor mal posible para el individuo y el grupo…"

“… La actividad globalizadora forma un puente entre la actividad instintiva y la actividad inteligente superior; esta indicado recurrir a ella, sobre todo en el período de transición que va desde la educación maternal a la educación por procedimientos lógicos y abstractos; puede ser aplicada no sólo en la iniciación de las técnicas (lectura, escritura), sino también en aquellas ramas del conocimiento relativas a la naturaleza y al hombre (ciencias naturales, historia y geografía) y a la expresión de los conocimientos…"

“…El niño adquiere más fácilmente algunas palabras, algunas expresiones o algunos significados de frases cuando éstas se asocian con sensaciones vivas, sobre todo aquellas que producen placer, dolor, temor, deseo o cualquier otro sentimiento…”

“… 1- El programa debe tender a la unidad, en el sentido que todas sus partes han de relacionarse entre sí formando un todo indivisible; 2- El programa debe facilitar la individualización, si se desea que el mayor número de niños alcancen el fin que se haya propuesto; 3- Todo ser humano debe poseer un mínimo de conocimientos que le permitan comprender las exigencias de la vida en sociedad, las obligaciones que le impone y las ventajas que de ello resultan; en una palabra, que lo pongan en situación de adaptarse a la sociedad gradualmente; 4- Favorecer el desarrollo integral de todas las facultades, y la adaptación al medio natural y social en los que el niño debe pasar su existencia….”