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Una educación orientada hacia el futuro El nombre de Lev
Semionovich Vigotsky (1896-1934) comenzó a reconocerse muy
tardíamente en el mundo. La censura estalinista, por un lado,
y la dispersión de una extensa obra escrita en muy pocos años
–apenas un decenio, ya que murió a los 34 años-
constituyeron algunas de las causas de que su obra se mantuviera silenciada
hasta por lo menos la década del ochenta. En nuestro país,
se "popularizó" paradójicamente, al calor
de una reforma educativa que estaba atada a la política neoliberal
del gobierno de turno. Hubo entonces (la hay ahora) una moda vigotsky
que puso en circulación conceptos clave, algunas tesis y poco
más. Todos se hicieron un poco vigotskyanos. Los aportes de Vigotsky Vigotsky –como
Jean Piaget- jamás tuvo una formación académica
en psicología, pese a ser considerado (¿o por eso mismo?)
uno de los psicólogos más importantes del siglo XX.
Cursó estudios universitarios en derecho, filosofía
e historia en Moscú. Esa formación –inscripta
en el materialismo dialéctico- explica en gran medida el abanico
de intereses de Vigotsky: poesía, teatro, lengua, teoría
literaria, cine, filosofía. De hecho, su primer libro, publicado
en 1925, se titulaba Psicología del arte. Si Piaget orientaba
sus preocupaciones hacia las ciencias biológicas, Vigotsky
lo hacía hacia el universo cultural, la interacción
social y la dimensión histórica. Diferencia que se manifiesta
en los modelos teóricos que cada uno de ellos contruiría:
el biologista y el sociogenético, respectivamente. La zona de desarrollo próximo (1) La mayoría
de las investigaciones que tienen que ver con el aprendizaje escolar
miden el nivel de desarrollo mental del niño haciéndole
solucionar determinados problemas estandarizados. Se supone que el
problema que puede resolver por sí mismo solo indica el nivel
de su desarrollo mental en ese momento. Pero de este modo sólo
puede ser medida la parte del desarrollo del niño que se ha
completado, pero que está muy lejos de constituir su historia
completa. Nosotros hemos intentado un enfoque diferente, habiendo
descubierto que la edad mental de dos niños era, por decirlo
así, de 8; les dimos a cada uno de ellos problemas más
difíciles que aquellos con los que podían manejarse
solos y les facilitamos apenas una ayuda: el primer paso en una solución,
un planteo indicador, o algún otro modo de apoyo. Descubrimos
que un niño, en cooperación, podía resolver problemas
destinados para los 12 años, mientras que el otro no podía
pasar de los asignados a los de 9. La discrepancia entre la edad mental
real y el nivel de su desarrollo próximo, en nuestro ejemplo
era de cuatro para el primero y de dos para el segundo. ¿Podemos
decir realmente que su desarrollo mental era el mismo? La experiencia
ha demostrado que el niño con una zona más amplia que
la de su desarrollo próximo tendrá un mejor rendimiento
escolar. Esta medida brinda una clave más útil que la
de la edad mental para la dinámica del progreso intelectual.
[...] (1) Fragmento tomado
de "Pensamiento y lenguaje" (págs.142-143), publicado
por Ediciones Fausto. El volumen cuenta con un epílogo de Jean
Piaget, en donde el psicólogo ginebrino retoma los cuestionamientos
de Vigotsky a la idea del lenguaje egocéntrico (tesis piagetiana)
pero, lejos de sostener una polémica a destiempo, reconoce
las críticas del pensador soviético. |
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