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Juana
Manso "La
sociedad es el hombre: él solo ha escrito las leyes de los
pueblos, sus códigos; por consiguiente, ha reservado toda la
supremacía para sí; el círculo que traza en derredor
de la mujer es estrecho, inultrapasable." Fue precisamente en
esta sociedad que denunciaba desde la revista "Album de señoritas",
donde Juana Manso (1815-1875) logró contra todos los obstáculos
desarrollarse como periodista, escritora, docente y pedagoga. Su nombre
hoy ilustra el frente de escuelas primarias de todo el país,
pero es bastante poco lo se conoce de esta pionera del feminismo que
luchó -como maestra y pedagoga- por una escuela científica
y social. En los "Anales de la Educación Común"
difundiría sus ideas pedagógicas en torno a la educación
popular, obligatoria, gratuita, laica, que asegurara los derechos
y el rol social de las mujeres. Difundió los principios pestalozzianos
y adhirió a las propuestas del pedagogo Federico Froebel, sobre
el cual dictó conferencias que luego compilaría en su
obra "Pedagogía filosófica". En este libro,
Manso presentaría una serie de principios sobre educación
inicial -fue Sarmiento, con quien mantenía una amistad, el
que le comentó sus impresiones al ver en los Estados Unidos
el funcionamiento de escuelas para este nivel-, basados en la creatividad,
la libertad -rechazó los castigos corporales habituales en
su época-, y las prácticas artísticas como la
música, el baile y el dibujo. (...)
Así lo habéis querido! Así lo queréis!
Ciegos a la luz de la verdad, ciegos a la luz de la razón,
al ángel lo habéis convertido en demonio. Arrancais
de su corazón todos los gérmenes divinos que le da el
Creador y en su lugar la hacéis hipócrita, envidiosa
y traicionera. Le robáis su inteligencia y como no tiene un
fin noble y grandioso en qué alimentar la actividad que la
consume, revierte en daño vuestro, porque degenera en malicias
infernal, en astucia y en intriga. Oprimís su voluntad, encadenas
su libre albedrío o al yugo paternal o a la férrea coyunda
marital y entonces la obligáis a que para cumplir los actos
espontáneos de su querer, os engañe, os mienta, os traicione,
y halagando vuestra debilidad os lleve por donde ella quiere y os
lleve por el cabestro que es lo peor. En "Album de señoritas", nro. 8, 17 de febrero de 1854 |
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