Celestine Freinet
Educar para la transformación
Celestine Freinet
(1896-1966) fue un maestro, pedagogo, militante sindical y político,
que desarrolló, en una escuela de un pequeño pueblo
del sur de Francia, una experiencia pedagógica excepcional
que tendría repercusión no sólo en su país
sino también en el mundo.
Para Freinet, la educación debía ser una empresa colectiva
y democrática que guiara a los estudiantes en la observación
directa del mundo para mejor comprenderlo y, sobre todo, para transformarlo.
Una definición que podría formar parte de una bienintencionada
declaración de principios de algún documento oficial,
pero que en Freinet se tradujo en una experiencia concreta que desplegó
a lo largo de su intervención pedagógica y política
en el sistema educativo francés en la primera mitad del siglo
XX.
En Bar-sur/Loup, organizó una cooperativa escolar, que poco
después alcanzaría una dimensión nacional con
la Cooperativa de Enseñanza Laica. Se trataba de un centro
de discusión y producción teórica que funcionaría
como una suerte de contrapoder frente a las instituciones educativas
oficiales. Pero, además, la voluntad de democratizar la enseñanza
tuvo su centro en el aula: el docente debía convertirse en
un coordinador, un guía, un problematizador, que disparara
el interés de sus alumnos por aprender.
Allí mismo, en la década del veinte, terminó
de sistematizar sus concepciones en torno a la didáctica de
la lectura, el cáculo, las ciencias sociales y naturales. En
todos los casos, el eje pasaba por articular el aprendizaje de sus
alumnos con la experiencia y el contexto más inmediatos.
Fue en Vence, a mediados del treinta, luego de una experiencia frustrada
en otra ciudad francesa cuyas autoridades no toleraron las críticas
que podían leerse en los textos libres producidos por los alumnos,
donde Freinet retomó su propuesta y participó hasta
en la construcción del edificio escolar, donde acudían
alumnos de los sectores populares, los hijos del plantel docente y
algunos de familias acomodadas que confiaban en su proyecto.
Si la primera guerra dejó al entonces reclutado Freinet con
una dificultad respiratoria que sobrellevaría toda su vida,
el inicio de la segunda, con la ocupación alemana, lo llevó
directamente a la cárcel por su militancia sindical y de izquierda.
Tras la liberación de París, retomaría su proyecto
y fundaría el Instituto de la escuela moderna, uno de los centros
más importantes de difusión de sus intereses pedagógicos.A
su muerte, en Vence, su compañera Elise mantendría la
memoria de su pensamiento radical y de su obra.
Su
propuesta
Una secuencia didáctica de Freinet comenzaría con una
"clase-paseo", por ejemplo, que permitiría a los
estudiantes recoger de manera directa impresiones sobre la naturaleza.
De regreso al aula, éstos podrían escribir sin interferencia
del maestro su experiencia en "textos libres", autocorregidos
por los mismos productores. Tales relatos no morían en el espacio
del aula. Podían ser enviados a otras escuelas, como "correspondencias
interescolares", verdaderos intercambios comunicativos, o ser
publicados por medio de la "imprenta escolar", que Freinet
había introducido en las aulas no tanto para incorporar una
novedad tecnológica en la institución escolar como para
buscar que los alumnos se apropiaran de ella y convirtieran sus textos
en "diarios escolares" que pudieran ser leídos y
evaluados por la comunidad.
En otras áreas -como el cálculo, las ciencias sociales
y naturales-, la propuesta era similar. El punto de partida debía
ser siempre la observación del entorno más inmediato
y la reflexión sobre la experiencia más próxima
a los estudiantes.
Con todo, tales propuestas apuntaban no sólo a hacer vivo el
aprendizaje y a democratizar la situación del aula sino también
a modificar el sistema escolar francés en su conjunto. Los
centros cooperativos de docentes y pedagogos, formados a iniciativa
de Freinet, ponían en discusión las experiencias y preparaban
materiales especiales para la formación de los alumnos y los
profesores.
La tarea excepcional de Freinet reconoce antecedentes muy lejanos
en Juan Jacobo Rousseau y Juan Pestalozzi (ver en la sección
"Clásicos"), y más próximos a su época
como el belga Ovide Decroly. Asimismo prenuncia los debates contemporáneos.
De hecho, en la obra, tan difundida en los noventa, de Josette Jolibert
y el grupo francés Ecouen, resuenan los ecos de las ideas de
Celestine Freinet, aunque sin recuperar su propósito radical
de articular la ciencia pedagógica, la intervención
política y su militancia sindical.