mJoseph Lancaster
mLa enseñanza mutua
 

En 1810, durante su viaje por Europa, Simón Bolívar visitó una de las escuelas que funcionaban bajo el método ideado por Joseph Lancaster (1778-1838). El impacto fue tan grande para el prócer latinoamericano que prometió enviar a dos personas desde Caracas para que aprendieran todos los secretos de la “enseñanza mutua” o sistema de Lancaster.

Varios años después, en 1824, el propio Lancaster viaja a Caracas por pedido expreso de Bolívar. Allí comprobó, para su sorpresa, que la Constitución consagraba el uso de su método en las escuelas del Estado. Ese mismo año se fundó la Escuela de Enseñanza Mutua, otorgándosele su dirección al inventor del método. También, durante el mismo año, se edita el Manual del Sistema de Enseñanza Mutua con el objetivo de darlo a conocer entre los maestros de enseñanza primaria, ávidos de información sobre la nueva pedagogía.

¿En qué consiste el método lancasteriano? Básicamente se trata de que los alumnos más avanzados se conviertan en maestros de sus compañeros más pequeños o de aquellos que estaban más rezagados, bajo la supervisión de un maestro. El método establecía, en el marco de la revolución industrial, un vínculo estrecho entre educación escolar y trabajo a través de un modelo organizacional que copiaba para la el modelo de la incipiente fábrica industrial.

La primera escuela que fundó, en el barrio pobre de Southwark, sirvió de marco para la puesta en práctica de su método y de su objetivo: alfabetizar a los niños y niñas pobres. El éxito provocó que el método se hiciera popular, lo cual fue aprovechado por Lancaster para solicitar fondos que le permitieran extenderlo. Así se fundaron alrededor de 95 escuelas con capacidad para albergar unos 30.000 alumnos y alumnas. A diferencia de otros educadores protestantes, Lancaster acogía en sus escuelas a niños y niñas de cualquier religión.

Debido al éxito que tuvo en la educación primaria, Lancaster intentó trasladarlo al nivel secundario y superior, pero fracasó y quedó en la ruina económica. Esta limitación, precisamente, fue una de las críticas que se le han realizado a esta modalidad pedagógica. A raíz de su quiebra, Lancaster se trasladó a los Estados Unidos, donde su método fue bien recibido por el gobierno norteamericano ya que se adaptaba perfectamente a las necesidades educativas del momento y brindaba una solución al problema de la falta de maestros. El gobierno adopta su método e inaugura escuelas en Nueva York -ciudad donde finalmente falleció-, Boston y Filadelfia.

A continuación reproducimos un fragmento extraído de su intercambio epistolar con Simón Bolívar durante su trabajo en el sistema educativo colombiano y caraqueño.

Fragmento:

“Deseo obtener del gobierno la concesión de algún terreno en las cercanías de esta ciudad a donde pueda ir sin perder mucho tiempo; y en el cual pueda establecer un jardín botánico y recoger en un punto todas las variedades de plantas indígenas, para que aprenda botánica la juventud (…)

En segundo lugar, necesitamos una biblioteca para los jóvenes que voy a preparar para maestros; los que deben tener, no sólo conocimiento del sistema, y un hábito adquirido de enseñar por él, sino todas las facilidades que pueden dar los mejores autores extranjeros sobre educación y ciencias, y los más útiles instrumentos ópticos físicos y matemáticos. Si pueden obtenerse tres mil o cuatro mil pesos, fuera de todo otro auxilio par ala propagación del sistema, y si se me faculta remitir ese dinero, como sea necesario, a los Estados Unidos o Inglaterra, podrá formarse, a poco costo una colección valiosa de instrumentos.

Me parece que he emprendido un trabajo casi de Hércules. A consecuencia de la opresión de España no se encuentra en el país ningún libro elemental de ninguna clase. Todos los tengo que preparar, hacerlos traducir y ponerlos en uso, y tengo la esperanza de alcanzar grande éxito, si continúa la salud y la paz interna.

Permítome indicar que nunca la juventud de esta nación contar con para las escuelas con libros importados del extranjero. La importación será siempre costosa, y el surtir de libros a las escuelas de una nación, es causa no pequeña de gastos y trabajo. Desde el momento que obtenga los recursos, espero tener una prensa y tipos propios, para dirigir la producción de libros de texto, pizarras y otros materiales de uso público. Desearía en todas esas cosas no incurrir en pérdidas; pero no deseo ni ganancias ni riquezas, sino un moderado pasar y facilidad de ser útil; para ser rico en buenas obras y buena voluntad hacia todo el mundo; para hacer de Colombia mi patria y de caracas mi residencia; y para contribuir a la dicha de todos, jóvenes o viejos con quienes esté en contacto.”