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La
escuela de la señorita Olga En
la primera mitad del siglo XX, bajo el nombre de escuela nueva o activa,
surgieron teorías y, sobre todo, experiencias de muy diversa
orientación pero que, en conjunto, apuntaban a transformar
la escuela tradicional, enciclopedista, del castigo como recurso pedagógico,
bancaria, ajena a la realidad social. A partir de los aportes de John
Dewey, en los Estados Unidos, o de María Montessori, en Italia,
se impulsaron prácticas renovadoras que ponían el centro
de interés en los niños y niñas con el objeto
de que ellos sean no tanto los destinatarios sino más bien
los protagonistas del aprendizaje. Testimonios de ex alumnos y alumnas de la escuela de la señorita Olga Patricia: Prácticamente todos los días salíamos de excursión, y esto era muy criticado. ¡Qué manera de perder el tiempo!, nos decían. En lugar de estar estudiando y dando clases de ciencia y de lenguaje están paseando. Nosotras aprendíamos matemáticas y ciencias naturales con los paseos. Medíamos el tiempo y la distancia contando las cuadras que había desde la escuela hasta la plaza, o los kilómetros hasta un campo vecino. En la plaza veíamos las formas de los canteros y de las fuentes y calculábamos las superficies, el volumen de agua que contiene la fuente. Leticia: A los programas habituales les agregábamos visitas a los personajes interesantes del pueblo. Los niños charlaban con el albañil y se informaban de lo que era y para qué servía una plomada, jugaban con ella; cómo se hacía la mezcla, cuánto medía un ladrillo, el tiempo que le llevaba levantar una pared. Visitábamos la carpintería y nos enterábamos de las aplicaciones que tenían los diferentes tipos de madera y cómo se trabajaba cada una de ellas. Amanda:
El centro cooperativo fue un mecanismo interno de la escuela de mucha
importancia. Los directivos eran elegidos entre los mismos chicos
y cada candidato hacía su campaña electoral para las
elecciones. Amanda: De repente empezó a tener un valor muy especial todo lo que era disciplina rígida, y el aprendizaje empezamos a hacerlo a través de láminas, de visitas a museos, a pasar al frente a decir la lección, a sacar una hoja para la prueba...Venía por ejemplo la clase de dibujo y si nosotros queríamos pintar los árboles con el tronco de color rojo o de azul o de violeta, eso era muy mal visto por los profesores. Nos decían "¿Ustedes vienen de la escuelita de los locos?". Entonces quiere decir que no interpretaban lo que realmente nosotros traíamos, lo que queríamos, no nos daban libertad. Teresita: Fue un corte quizá demasiado abrupto. Hablando de esto con amigos, me decían que entonces a nosotros la escuela no nos preparó para la vida, para la realidad, y no es así. No me preparó para esa realidad, pero me preparó para toda mi realidad porque toda mi vida fue desarrollada en base a las vivencias que tuve en la escuela. Amanda: Cuando sacaron a Olga de ésta escuela, fue el 30 de agosto de 1950. Felipe: LLegué a casa y mamá me recibió con la noticia de que Olga Cosettini había sido exonerada de su cargo por razones políticas del momento. Fue alevoso. Fue como si nos hubieran arrancado a nuestra propia madre. Ángela: Yo todavía veo las dos maderas cruzadas en la puerta que comunicaba la casa de ella que vivía en los altos, con la dirección. María Inés: ¡La puerta!, la puerta por la que pasábamos una y mil veces desde la escuela a la casa de ellas...estaba tapiada. Paula: Fue una conmoción, los alumnos de la escuela se declararon en huelga de brazos caídos porque habían retirado a su directora, no querían dar clases. Leticia: ¿Por qué se acaba todo?, ¿por qué no sirven las experiencias de los demás para conducir esto a un plano más alto. Más acorde con la sociedad y con los hombres. ¿Resulta siempre peligrosos abrir los ojos a alguien para que se encuentre con la verdad? Ana:
Realmente era una cosa tan hermosa y sé que nunca voy a vivir
momentos como los de la escuela. |
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