Testimonios

Eugenio Granell (1912-2001)

 

Los miembros del grupo relatan los objetivos de esta iniciativa. Una propuesta para construir conocimiento colectivo sobre lo que significa enseñar en estos tiempos. Un espacio para el intercambio y la escritura entre maestras y maestros donde circulan diversos saberes sobre el oficio docente.

Introducción

Red de Maestros Escritores es un espacio para el intercambio y la escritura entre maestras y maestros que se inició en diciembre de 2001 dentro del marco del Proyecto Maestro + Maestro, Programa ZAP, Ministerio de Educación del GCBA. Elena Schwartzer es la coordinadora del Programa ZAP y Silvina Prado dirige el Proyecto Maestro + Maestro.

El Programa ZAP se creó con el objetivo de atender las consecuencias en el plano educativo de las desigualdades sociales, económicas y culturales que afectan a un amplio sector de la población de nuestra ciudad. Los proyectos que se llevan a cabo buscan dar respuesta a problemas específicos y son construidos con una metodología participativa conjuntamente con los actores e instituciones de las zonas donde se desarrolla el Programa: La Boca, Villa Lugano, Villa Soldati, Barracas, Mataderos, Retiro, Bajo Flores.

La Red se propone construir conocimiento colectivo sobre lo que significa enseñar en épocas de liquidez, tal como las denomina Bauman1 . Esta producción horizontal, entre colegas, fortalece profesionalmente y al compartirla y darla a leer, se pone en juego una distribución democrática de saberes sobre el oficio docente.

Hoy aquí se presentan dos trabajos. El primero abre algunos de los significados que tiene la escritura para una maestra y un maestro. El segundo, en su versión extendida2 , fue presentado en la última Feria del Libro de Buenos Aires el pasado 2 de mayo; a partir de una escena escolar, en la cual se encuentra una niña boliviana enmudecida, se reflexiona e incursiona en un modelo de formación docente distinto.

La Escritura para un Maestro

“Lo que importa es que las vidas no sirven como modelos. Sólo las historias sirven. Y es duro construir historias en las que vivir. Solo podemos vivir en las historias que hemos leído u oído. Vivimos nuestras propias vidas a través de textos. Pueden ser textos leídos, cantados, experimentados electrónicamente, o pueden venir a nosotros, como los murmullos de nuestra madre, diciéndonos lo que las convenciones exigen. Cualquiera que sea su forma o su medio, esas historias nos han formado a todos nosotros; y son las que debemos usar para fabricar nuestra ficciones, nuestras narrativas”.
Heilbrun 1988,

Writing a Woman´s Life3

Como maestros nos interesa la construcción de una narrativa docente a través de la escritura de relatos. Pero, ¿por qué escribir sobre lo que acontece al ejercer el oficio? Porque al relatar nuestras historias, nuestras vivencias, se abre una vía para que las prácticas, a veces celosamente guardadas, puedan salir a la luz, puedan ser comunicadas, consultadas, criticadas, y tal vez… reformuladas. Lo singular es que a este trabajo lo llevan a cabo quienes idearon y experimentan esas prácticas. Por eso, en la Red sostenemos que dar a conocer las experiencias y compartirlas entre colegas, nos hace más fuertes como profesionales.

La experiencia es una vibración. Es ese movimiento particular que en cada uno se juega, las tensiones, las preguntas, los conflictos, las luchas a las que nos enfrentamos cada día en las prácticas como en la vida misma. La experiencia para un docente es lo cotidiano, lo que para muchos es “inexplicable”, y para otros, imposible de develar, y en consecuencia, de modificar. La experiencia es lo que “nos pasa” y acontece. La experiencia desborda el registro que ha marcado a la pedagogía en términos de “verdadero o falso”, “bueno o malo”, “adecuado o incorrecto” porque remite a lo singular, la inquietud que mueve a cada uno, lo que nos conmueve y nos transforma.

Haciendo referencia a su “experiencia de formación”, dice Marisol, hoy alumna y futura docente: Estas ‘instancias educativas’ no se preguntaron por mí y por ello no pudieron dejar que yo me preguntara a mí misma por mí, me clausuraron esa ruta, me cosieron con el mismo hilo, con el hilo común. Repetí el modelo, desoí lo nuevo, me confundí con el resto del rebaño, y así fui alumna, compañera, escolta, abanderada, sujeto. Tal es la ‘buena formación’.4

Escribir… para un maestro es:
• construir desde las historias mínimas, hilar y tejer desde las voces de lo cotidiano,
• tener la memoria activa para poder así historizarse y comprender más cabalmente la época que le toca vivir,
• buscar conocimiento al pensar horizontal y colectivamente sobre lo que se hace,
• convocar a otros para mejorar las condiciones de los niños y jóvenes que se encuentran asistiendo a escuelas en zonas de alta complejidad,
• descubrir la potencia de la escritura, ya que, hasta en los contextos de encierro el ser humano ha necesitado de ella.

Escribir es provocar visibilidad en los laberintos de la exclusión.

Al fin y al cabo... para la Red de Maestros Escritores, las palabras testimonian los acontecimientos que nos alcanzan y provocan la necesidad de relatarlos y, tal como le aconteciera al viejo marinero que recuerda Primo Levi en el texto de Giorgio Agamben5 , no nos preocupa sentirnos escritores sino, por sobre todo, poder testimoniar lo que ha tocado vivir. Testimoniar a pesar de la crueldad que acontece y que muchas veces expresa olvido, abandono y silencio, pero que a la vez, no tiene la fuerza suficiente como para dejarnos sin palabras. Quizá por ello, las escrituras pujan y se suceden -como si fueran un conjuro- para restarle presencia a lo inexorable...

¿Quien precisa un maestro que escriba y lea el mundo?
Que la escritura acontezca es un signo de profesionalidad: la adversidad no congela las palabras, el escepticismo no ha ganado como para que predomine el desinterés. Pero, la escritura no es una varita mágica, la pensamos como un aspecto del ejercicio de la docencia – ni el único ni el mejor —; no estamos sosteniendo que es necesario que un maestro se vuelva un escritor sino que ponga en palabras lo que hace, que escriba con otros. Cualquier relato sobre la práctica docente no es “formidable”; muchas veces, lo que se escribe termina hecho un bollo de papel, y no tiene otro valor que eso; otras, sigue germinando buscando un después.

Nos preguntamos: ¿incomoda que los maestros escriban? Es frecuente que se desvalorice y se desacredite la escritura de los docentes siendo uno de los argumentos que se suele escuchar que un maestro sólo escribe anécdotas. La Red solicita consideración y respeto hacia otras formas de producción de saberes sobre la realidad escolar. Se trata de abrir espacios de cohabitación de diferentes producciones ya que en cada unas de ellas se encuentra parte de la verdad. La escritura se constituye así en una instancia de formación, en una producción colectiva de conocimiento que se vuelve un modelo de formación distinto que construye teoría.

Hay escenas escolares que como maestras y maestros nos aguijonean y movilizan. Nos animamos a instalar una mirada crítica a partir de una de ellas ocurrida en el barrio de LUGANO.

Los alumnos de un colegio, están en el patio formados para ingresar a una clase de Computación. Se acerca el maestro cuando observa que un compañero patea en el trasero a Ximena, una niña boliviana, mientras otro le tira del cabello. Ella permanece con la cabeza agachada, sin moverse y no dice nada.

La imagen de esta niña nos interpela: ¿Qué provoca este enmudecimiento? ¿Por qué no se queja? ¿Qué se dice y qué se calla sobre las diferencias en las escuelas? Estos y otros interrogantes nos van arrojando a diferentes escrituras.

La necesidad de historizar la escena, la discriminación, los prejuicios y el lugar del OTRO se abren paso. En este juego de escrituras y lecturas, se hace lugar a otras voces expertas que surgen de otras lecturas...y que como citas se enraízan con las nuestras.

Consideramos que como docentes es necesario mirar la historia no solo familiar, sino también la del país. Como expresa Julio Lavaqué6 : "… no somos el producto de un momento, sino de una historia que ha comenzado siempre antes". Advertir la existencia de este imaginario diferente es meter la discusión...y desde allí avanzar, meter el cuerpo reconociendo que hay una historia donde se naturaliza lo que a nosotros nos duele. Una manera de acercarnos, de hablar "un lenguaje común” y de aprender, nosotros los docentes, es escuchando y armando estrategias para el encuentro con el OTRO, para humanizar nuestras cuestiones respecto de los otros. En relación con los “semejantes”, a lo largo de los siglos la humanidad ha desarrollado distintos mecanismos de relación y respuesta. Al respecto, el periodista polaco Ryszard Kapuscinski7 afirma que a lo largo de la humanidad tres han sido las respuestas de los humanos ante lo distinto: entablar un diálogo, levantar una muralla o iniciar la guerra. Justamente encontramos en la figura de la muralla y de la guerra indicios para comprender el enmudecimiento de Ximena, ya que como dice el Dr. Fernando Ulloa8 , el niño se enmudece por que se siente intimidado, aquí está ausente la novela, el poder narrar la propia vida.

Por ello, para un maestro escribir es como leer el mundo. Escribir con otros, busca la producción de conocimiento entre pares, siendo central para construir críticamente, el preguntarse una y otra vez por lo que tiende a naturalizarse. Este conocimiento colectivo se vuelve así una forma de construir teoría que modifica las prácticas.

Integrantes de la Red: Aurora Ayciriez, Maria Nélida Badini, Cecilia Cabrer, Patricia Fuoco, Marcela Giunta, Pedro Montiel, Maria Laura Piarristeguy, Rosario Sanchez, Ester Sedeño, Beatriz Siaba, Ana Spezzano e Irene Tomé.

Coordinación: Rita Torchio.

Para comunicarse: maestrosescritores@yahoo.com.ar

1Bauman, Z. Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 2006.
2 A continuación se presentan algunos de los ejes abordados en el artículo.
3 F Michael Connelly y D. Jean Clandinin. Relatos de experiencia e investigación narrativa. Citado en Larrosa y otros, Déjame que te cuente. Ensayos sobre narrativa y educación, Editorial Laertes. Barcelona. 1998.
4 FCE.UNER, Informe final didáctica III, Marisol, 2001. Citado en Red de Maestros Escritores. Ensayos y Experiencias Nº 51. Ediciones Novedades Educativas, Bs. As. 2003.
5 AGAMBEN, G. Lo que queda de Auschwitz. El archivo y el testigo. Homo Sacer III. Pre-textos. España, octubre de 2002.
6 Lavaqué, Julio Cesar. Educar es Posible. Ed. Santillana. Buenos Aires. 1995. Cabe destacar que recientemente el Dr. Lavaqué ha sido nombrado miembro de número en la Academia Nacional de Educación de la República Argentina.
7 Publicado en la ed. impresa La Nación, Suplemento Cultura Domingo 4 de diciembre de 2005. En http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=761880
8 Entre otras presentaciones del Dr. Ulloa se puede consultar:
ULLOA, F. Sociedad y crueldad. Seminario internacional La escuela media hoy. Desafíos, debates, perspectivas. Huerta Grande, Córdoba, Abril de 2005. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente. Área de Desarrollo Profesional Docente. En http://www.me.gov.ar/curriform/publica/huerta_ulloa.pdf
Sociedad y crueldad por Fernando Ulloa, diciembre de 1999. Estados Generales del Psicoanálisis. En http://www.psicomundo.com/foros/egp/sociedad.htm