
Pierre
Renoir (1841-1919) |
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Una
vez terminada la escuela secundaria o el Polimodal, miles de adolescentes
ingresan al Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos
Aires. Allí comienza para ellos el primer contacto con la vida
universitaria. Un periplo que para muchos será muy breve, ya
que desertarán antes de concluir el primer cuatrimestre de clases.
Las diferencias entre la enseñanza secundaria en la Ciudad de
Buenos Aires y la del Polimodal resulta central a la hora de indagar
las causas del abandono prematuro de los estudios superiores.
¿Qué
cambios pudo observar en los alumnos y profesores del CBC en los últimos
años?
Cabe aclarar que yo doy clases en el CBC de Avellaneda, lo cual también
recorta muchísimo el tipo de estudiante. Son todos estudiantes
de provincia, todos egresados del Polimodal. Es muy distinto a cualquier
CBC ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, donde está más
mezclado. En Avellaneda son exclusivamente de Polimodal; incluso tienen
muchas dificultades para llegar porque algunos vienen de Monte Grande,
Ezeiza, San Vicente.
¿Qué
diferencias observa entre los alumnos egresados de la Ciudad de Buenos
Aires y los del Polimodal de la Provincia de Buenos Aires?
Hay una diferencia muy importante relacionada con los contenidos, con
una forma de transmisión y una forma de aprehensión. Los
que provienen del Polimodal tienen el esquema, pero no saben qué
están relacionando. Entonces, por una decisión personal
yo no tomo exámenes multiple choice.
¿Debe
ser muy difícil la corrección?
Muy complicado. Cada vez que termino pienso en hacer multiple choice.
Soy la única de todos mis compañeros que no evalúa
con esta modalidad.
¿Logró
modificar su práctica de enseñanza?
Esta materia es parte del primer tramo, introductoria a la vida de la
facultad, más con estos pibes de provincia. Con todas las falencias
que tienen, si uno no los orienta, por ejemplo, en cómo crear
un esquema conceptual con sentido, uno termina reproduciendo esas falencias.
Yo trabajo bastante en clase el tema de la redacción. Los hago
juntarse en grupo y le doy preguntas guías sobre el texto para
que las respondan en forma escrita.
¿Esta
metodología la fue construyendo sobre la experiencia de sus clases?
La fui construyendo a lo largo del tiempo. Los primeros años
me paraba y hablaba. Luego me di cuenta que no había posibilidad
de reflexión… Esto es lo primero que noté, no quedaban
los conceptos. No podían diferenciar el concepto del ejemplo.
Que puedan ver que el paradigma es un concepto y que además podemos
ejemplificarlo; pero esto no lo tienen claro, entonces surge esta idea
de que ellos pudieran escribir todo esto y que entre todos nos vayamos
corrigiendo.
¿La
nueva dinámica ayudó al aprendizaje?
En algunos casos sí, porque vamos trabajando en grupo y algunos
me llaman y me voy acercando y lo vamos viendo entre todos. Entonces,
me parece que esto ayuda básicamente a poner estas cuestiones
en palabras.
¿Hay
más porcentaje de hombres o de mujeres?
No hay mas o menos lo mismo, quizás hay un poco más de
mujeres. Pero hay chicos que hacen materias donde ni si quiera toman
nota, dicen que van a la facultad porque es como un espacio de socialización.
Son personas muy calladas que se quedan ahí, que no toman nota
y les va muy mal. Generalmente, son chicos más humildes que el
resto.
¿En
cuanto a la diferenciación entre escuelas publicas y privadas?
Me parece que una diferencia negativa la establece la escuela católica.
Hay una forma de escribir, de tratar, de narrar. En los exámenes,
por ejemplo, se ve muy prolijo todo: subrayado, escriben cuatro hojas
pero no dicen nada. Cuando ven la nota vienen a preguntar con mucha
angustia y otros hasta con violencia. Entonces, lo primero que hago
es mirar el parcial, porque uno corrige 95 parciales y lo hace de manera
casi automática, delante de ella o de él, mostrarle la
pregunta y la que contestó. Mucha palabra muy bonita pero no
dice nada.
¿Y
eso está relacionado con la enseñanza eclesiástica?
Esta característica de ser muy prolijo, muy extenso, tres o cuatro
hojas que no dicen nada sustancial… Les decís: “Vos
no contestaste nada, no contestaste esto, no contestaste lo otro”.
En muchos casos se convencen. Otros contestan: “Pero yo soy alumna
de tal colegio…”, “Pero cómo, si a mí
siempre me fue bien”. Cuando pregunto a qué colegio fueron,
te contestan: “A un colegio caro, a un colegio privado…”
¿Cuál
es la función actual del CBC?
El tema del examen de ingreso a mí me parece absolutamente injusto,
por lo tanto creo que el CBC cumple esta función; y también
la de hacerle pensar a los pibes si realmente eligieron bien la carrera,
de ajustar algunas cosas, de ingresarlos al mundo universitario armados
con una practica distinta. Yo he tenido casos de pibes que el primer
año se dieron contra la pared y al segundo año se armaron
de otra manera. En muchos casos, el CBC sirve para ayudarlos a madurar,
ayudarlos a buscar, saber cómo se estudia, abrirles la cabeza.
¿Hay
algún tipo de coordinación entre las distintas instancias
de ingreso a las distintas universidades del país?
No existe la coordinación. Cada cátedra es un mundo, uno
va, da la clase, habla con los compañeros, en algunos casos ni
siquiera esto. Este año, y el año pasado que hubo mucho
paro docente, nosotros éramos la única cátedra
que hacía paro. Veníamos con una participación
muy grande, nos juntábamos a comer acá. Teníamos
un perfil ideológico de unidad.
En
otras cátedras no sucede lo mismo, ¿cómo lo lograron?
Somos muy particulares, por eso éramos los únicos que
hacíamos paro. Empezamos a hablar en la sala de profesores, antes
nos encontrábamos en el bar, la sala de profesores era como un
universo extraño para nosotros. Entonces, empezamos a hablar
en la sala de profesores del asunto del paro y Andrés, un compañero
que tiene una voz muy grave, hablaba conmigo, lo hicimos apropósito
y nos empezaron a escuchar. Tal es así que se hizo una asamblea,
por primera vez… Fuimos al patio y se empezaron a juntar los alumnos
¡Qué
bueno!
Lo mismo con el tema de la asamblea universitaria. Ahora la consulta
es si hay paro, yo contesto que sí y hablamos un poco del tema.
Hay un pequeño movimiento que surgió por casualidad, pero
podríamos haber seguido y hacer paro colectivo durante mucho
tiempo. Incluso se logró que en una marcha hayamos ido como sede.
¿Cuál
era la posición de los alumnos?
De todo un poco. Por ejemplo, aparecía esto de “Uds. nos
dejan sin clase”, y tener que explicarles que no es sólo
un problema de sueldo. Tiene que ver el sueldo, porque cada laburante
debe tener sus necesidades satisfechas, pero esto no es sólo
el sueldo, es el presupuesto de la UBA. Se trata de la discusión
sobre la educación que queremos; entonces hay algunos que van
entendiendo.
Entrevista:
Miriam Tasat
Edición: Mundo Docente
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