Entrevista a Jorge Luis Migueles
Para prevenir el Dengue

Enrique Grau (1920-2004).
“Para combatir el Dengue hay que instrumentar un modelo de prevención que tienda a la participación comunitaria”, sostiene Jorge Luis Migueles, director del Centro de Salud del Docente de Osplad Chaco. En esta nota el especialista, que trabajó como médico rural en la zona más afectada por el brote epidémico, el enumera las características y síntomas de la enfermedad y subraya la importancia de una política de prevención continua y sostenida.

Jorge Luis Migueles es director del Centro de Salud del Docente administrado por el Consejo Local Chaco de OSPLAD. Con una formación que prioriza la Medicina Familiar y Comunitaria, Migueles se desempeñó durante dos años como médico rural en la zona actualmente más afectada por el brote epidémico del Dengue.

Los brotes que se han registrado en diferentes localidades del interior de la provincia del Chaco han generado preocupación tanto a nivel provincial como nacional, principalmente por el hecho de que no existe vacuna contra la enfermedad y la epidemia amenaza con expandirse. Al respecto, Migueles habló con Mundo Docente e hizo hincapié en la necesidad de promover la prevención y el cambio de comportamiento, como herramientas indispensables para combatir la enfermedad.

“Es probable que el origen de este brote tenga que ver con casos provenientes de la zona de la provincia de Salta o de Bolivia, ya que los primeros casos se registraron en las zonas Centro y Sudoeste del Chaco, zonas en las que se sigue registrando la mayor cantidad de casos, con epicentro en la ciudad de Charata”, explicó Migueles, y agregó: “Si bien el mosquito transmisor se encuentra en toda la provincia, lo cierto es que las zonas más afectadas tienen la particularidad de no contar con agua potable de red, lo que sumado a la sequía de los últimos tiempos obliga a los pobladores a guardar y a acumular el agua, situación que crea las condiciones ideales para la reproducción del transmisor”.

¿Hay relación directa entre el nivel de ingreso y la posibilidad de enfermarse?
El Dengue en sí no reconoce fronteras sociales, porque un mosquito, obviamente, no reconoce ese tipo de fronteras. Pero sí podemos decir, como siempre sucede, que son quienes viven bajo la línea de la pobreza quienes sacan la peor parte. Y eso por una cuestión elemental: los pobres muchas veces no tienen para comprar repelente, no tienen para comprar un mosquitero, para limpiar un aljibe. Sin embargo, tampoco son éstas cuestiones trascendentales alrededor de este brote.

¿Y cuáles serían “cuestiones trascendentales”?
En primer lugar hay que pensar que este es un virus muy difícil de desterrar. Podríamos preguntarnos, sin por eso ser alarmistas, si el Dengue no vino para quedarse. Con la llegada del frío, en unas pocas semanas, la epidemia se aplacará, pero el año que viene el virus ya estará instalado y su tratamiento será mucho más complejo.

¿Cuáles son las características de la enfermedad?
El Dengue es una enfermedad de origen viral, y de la cual se reconocen cuatro “cepas” o serotipos, y hasta la fecha no se cuenta con vacunas. Se presenta con síntomas inespecíficos, pero en todos los casos aparece fiebre alta, dolor de cabeza intenso, muchas veces acompañado de dolor retroocular, es decir, “atrás de los ojos”; además del fuerte dolor muscular, en los huesos (de hecho se lo conoce como fiebre “rompehuesos”) y articulaciones. Los síntomas empiezan a presentarse entre los primeros 5 y 8 días posteriores a la picadura y pueden durar de 3 a 7 días.

¿Cómo se transmite?
No se transmite de persona a persona (como sería el caso, por ejemplo, del virus de la gripe), sino que exige la presencia de un paciente portador y con viremia (es decir, con el virus circulando en su sangre), y un transmisor apto para este rol, como es en este caso el mosquito Aedes Aegypti.

¿Qué medidas de prevención se deben adoptar?
Las medidas de prevención son las que por estos días se están informando, y que tienen que ver con destruir todo criadero del mosquito dentro y fuera de la casa, en la medida de lo posible instalar mosquiteros, y tapar los recipientes que contengan agua para uso doméstico. Pero lo cierto es que hay que instrumentar un modelo de prevención que tienda a la participación comunitaria y que a la vez sea sostenido y continuo, y eso se logra por medio de las acciones multisectoriales. Todo esto implica: viviendas saludables, educación en la salud, escuelas saludables, cambio de comportamiento. Es decir, una visión integral ya no sólo en relación con este brote epidémico.

¿Qué rol deberían jugar en este momento, los trabajadores docentes en general, y OSPLAD en particular?
El docente es un clásico agente multiplicador de valores, conductas y hábitos. Y el conjunto de la docencia tiene en sus manos el mejor de los escenarios para encarar la prevención masiva y rápida de enfermedades como estas (ya que llega a todas las familias a través de un pedagogo “irresistible”). Respecto de nuestra obra social, debemos recordar dos cosas: primero, que no puede ni debe ausentarse de las tareas de cuidado y prevención, porque estas virosis cuando se expanden rompen cualquier barrera sanitaria, geográfica, social y cultural. Y en segundo lugar, que una estructura que participa del sistema nacional de la seguridad social, y que por lo tanto está más allá del tipo de gestión privada, ofrece y debe ofrecer un servicio público de salud.